domingo, 11 de agosto de 2013

Dos documentos imprescindibles (I): el currículum vítae del traductor

En esta serie de dos entradas, hablaré de esos dos documentos imprescindibles a la hora de solicitar empleo, tanto en plantilla como para proyectos freelance: el currículum vítae y la carta de presentación. Por supuesto, ambas entradas van a estar enfocadas en la profesión de traductor y en la solicitud de colaboración con una agencia de traducción o proveedor de servicios lingüísticos (en caso de clientes directos, la cosa se complica un poco, pero es posible que trate el tema más adelante). Primero voy a centrarme en el currículum vítae.

El currículum vítae debe ser una breve presentación de nuestra experiencia laboral en el ámbito al que pertenece el puesto de trabajo que deseamos solicitar, en este caso, el de traductor. Y breve significa breve, es decir, un resumen que no debe superar las dos páginas. En el caso de los traductores autónomos, es recomendable que nuestro currículum sea algo «especial», no el típico currículum estándar. Esto se debe a que nosotros debemos incluir aspectos que no suelen figurar en los currículos de cualquier otra profesión: nosotros somos traductores autónomos que solicitamos que se nos asigne un proyecto concreto (aunque luego esto pueda derivar en una colaboración a largo plazo con la agencia) de traducción en una combinación lingüística concreta y, normalmente, en un ámbito de especialidad determinado. Por ello, estos son los datos esenciales que deben figurar en un currículum de traductor:

  • Nombre, apellidos y modo de contacto (correo electrónico, teléfono y, si es posible, Skype). La dirección es innecesaria y yo diría que, incluso, no recomendable. Además, si tenéis logotipo, no dudéis en incluirlo.
  • Combinación lingüística. Sí, parece una obviedad, pero ni os imagináis la de gente que lo omite. Después de vuestro nombre y apellidos, lo segundo más visible debe ser «EN/DE > ES Translator» (o lo que seáis vosotros). Si sois jurados, ponedlo también muy visible. En mi currículum, justo debajo de mi nombre, tengo: «EN/FR/PT > ES Translator and Interpreter». Y justo debajo: «EN <> ES Sworn Translator and Interpreter».
  • Información general. Aquí yo incluyo mi lengua materna (y su variedad geográfica) y la ubicación de mi residencia actual (ciudad y país, nada de dirección). Este último dato es importante, ya que a muchas agencias les interesa una franja horaria determinada. Por el contrario, puede tirar piedras contra vuestro propio tejado en caso de que viváis en el extranjero y el cliente sea uno de esos que quieren que sus traductores vivan en el país de su lengua materna, para evitar posible contaminación o pérdida de fluidez.
  • Ámbitos de especialidad. Muchas veces, el cliente quiere saber rápidamente y de un vistazo en qué especialidades puedes trabajar. Si las haces figurar en la parte superior del currículum, destacarán más y conseguirás más papeletas para hacerte con el proyecto.
  • Software disponible. De nuevo, si el cliente busca a alguien que pueda trabajar con Trados, lo más probable es que no vaya a preguntarte si tienes Trados o no. Gana puntos aquel que incluya esta información en su currículum.
  • Formación. Hay que distinguir dos apartados: la formación académica (licenciatura, máster, doctorado, etc.) y la formación complementaria (todos los cursos que hayas podido hacer). Divídelos en dos apartados distintos y da prioridad a la formación académica reglada. Si pones tu título de máster entre un montón de cursillos y seminarios, lo más probable es que el cliente ni se moleste en leerlo y no se entere de tu preciado título oficial de especialización.
  • Experiencia laboral en traducción. Y solo en traducción. Sé que, si tienes poca experiencia, es harto complicado hacer un currículum resultón sin que parezca vacío, sobre todo si tenemos en cuenta que lo que se pide del currículum de traductor es que dé información de proyectos en los que se ha trabajado. Si en toda tu vida solo has llevado a cabo tres proyectos de traducción, incluirlos tal cual en tu currículum vítae mostrará tu inexperiencia: que solo has traducido tres documentos en tu vida profesional. Pero existen algunos trucos para esto. Por ejemplo, si has realizado un par de traducciones jurídicas, no tienes por qué poner qué dos traducciones jurídicas concretas has realizado: simplemente, puedes decir que tienes experiencia en la traducción jurídica. Eso sí, jamás adornéis el currículum con datos falsos, que os pillarán rápido. Una cosa es maquillar y otra es mentir.
  • Afiliaciones profesionales. Si pertenecéis a alguna asociación profesional de traductores e intérpretes, no os olvidéis de incorporarlo: muchos proveedores de servicios lingüísticos lo toman como garantía de profesionalidad y buen hacer del traductor.
Por el contrario, os aconsejo que vuestro currículum vítae no cuente con los siguientes elementos:

  • Fotografía. En muchos países está mal visto, no solo para freelance, sino para todo tipo de empleos, porque se considera que fomenta la discriminación por motivos de aspecto físico. Esto es un punto básico de la comunicación intercultural, que trataré en un entrada posterior. De todas formas, volviendo a España, ¿acaso vosotros le pedís una foto al electricista antes de contratarlo para que venga a arreglaros la instalación? En su lugar, incluid vuestro logotipo.
  • Idiomas hablados. Es redundante, innecesario y poco profesional. Se da por hecho que tenéis ciertas competencias lingüísticas en vuestras lenguas de partida, así que nada de ocupar espacio innecesario. Además, si conocéis otras lenguas que no pertenecen a vuestras combinaciones lingüísticas (por ejemplo, porque no tenéis suficiente nivel como para incorporarlas a vuestros idiomas de partida), al cliente le da exactamente igual (¿para qué sirve que tengáis nivel elemental de ruso?). Las únicas lenguas de relevancia en vuestro perfil profesional son vuestras lenguas de trabajo.
  • Experiencia laboral en profesiones no relacionadas. Si sois biólogos y estáis especializados en traducción científica, sí es un dato de relevancia. Pero haber sido azafato de congresos, reponedor del Mercadona o dependiente del Zara es una información que no solo es irrelevante para quien os va a contratar, sino que puede incluso perjudicaros.
Ahora bien, hay un par de elementos en los que los traductores no solemos ponernos de acuerdo de si se deben incluir o no: las tarifas y las referencias. En mi caso, y esto es solo una opinión personal, no una recomendación, soy detractora de su inclusión en los currículum vítae. O, mejor dicho, en mi currículum. Os voy a explicar por qué. En el caso de las tarifas, prefiero hacerlas constar en la carta de presentación, pues la tarifa que apliquemos depende de muchos factores y así puedo elegir la tarifa que desee aplicar para cada cliente o proyecto sin la necesidad de tener que modificar el currículum constantemente. Por otro lado, en el caso de las referencias, soy, por lo general, poco partidaria de ellas no solo en el currículum, sino en cualquier parte. Esto se debe a que no me gusta que vayan a molestar a clientes de confianza con llamadas o correos electrónicos que, probablemente, no tengan tiempo para contestar. En su lugar, suelo facilitar un enlace a mi perfil en ProZ, en el que figuran opiniones de proveedores de servicios lingüísticos para los que he trabajado. De esta forma se puede verificar que, en efecto, estos clientes con nombre y apellidos ofrecen buenas referencias de mi trabajo sin necesidad de que estén repitiendo lo mismo una y otra vez a todos los posibles clientes que se pongan en contacto con ellos. Sin embargo, como ya he dicho con anterioridad, esto es solo una preferencia personal. Ahora os corresponde a vosotros decidir cómo queréis diseñar vuestro currículum vítae.

5 comentarios:

  1. Hola, Sara. Muy interesante la entrada. Enseguida me pongo a modificar algunas cosillas de mi CV que podría mejorar gracias a tus consejos. ¡Un saludo!

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    1. Hola, Cristina. Me alegro mucho de que te haya resultado útil :-)

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  2. ¡Gracias por el aporte, Sara!
    Es de mucha ayuda.
    Saludos desde Argentina

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  3. ¡Gracias por esta entrada! Ya mismo me pongo a armar mi CV.

    Un abrazo desde el otro lado del Atlántico,

    DaniPulve.

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  4. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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